Historia

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Yacanto
{plusone}Villa Yacanto de Calamuchita tiene su origen en una merced que el gobernador Pedro de Mercado de Peñalosa hizo al Gral. Manuel de Fonseca Contreras el 15 de octubre de 1598. A la muerte de Fonseca Contreras, su viuda Doña Leonor de Tejeda Mirabal funda en 1613 el Monasterio de Santa Catalina de Seña y entrega todos sus bienes para la nueva fundación religiosa.
Poco tiempo después, el 9 de noviembre de 1616, el Monasterio de Santa Catalina vende las tierras que tiene en las sierras, junto al pueblo de Calamuchita, llamada Guaepulo y por otro nombre Iluimin, que tienen una lengua de bosque al Capitán Hernando de Tejeda Mirabal por la suma de $225, de la que tomó posesión en el asiento de Guaepulo el 28 de diciembre de 1616.
El mismo Tejeda de Mirabal, solicita años más tarde al Gobernador don Lucas de Figueroa y Mendoza una merced de amparo el 9 de mayo de 1663. Dice su escrito: “que posee dos mercedes hace cincuenta años, una por compra al Monasterio de Santa Catalina, que linda con el pueblo de su encomienda, en el sitio nombrado GUAYPULO, merced hecha al Gral. Fonseca con una legua al Oriente a la par de dicho pueblo, y otra al Poniente y media al Sur y media al Norte” . La otra merced que linda con la anterior, tiene del Oriente a Poniente hasta la sierra grande, legua y media y de Norte a Sur tres cuartos de legua por banda. Esta merced la había hecho el Gobernador Don Luis de Quiñónez Osorio.
Con posterioridad, estas dos mercedes fueron propiedad de la Compañía de Jesús, y formaban parte de la gran Estancia de SAN IGNACIO DE LOS EJERCICIOS.
Después de la expulsión de las Misiones Jesuíticas, por orden del Rey Carlos III en 1767, Don Dalmacio Vélez (padre de Dalmacio Vélez Sarsfield) realiza la mensura de esta extensa propiedad, que inició el 29 de noviembre de 1767, junto al Juez subdelegado Don Diego de las Casas, quien también estuvo a cargo del inventario, según consta en el documento Compañía de Jesús, mensura e inventario de bienes de la Estancia San Ignacio. Serie Escribanía 2, legajo40; expediente 12 año 1767. Archivo Histórico de Córdoba.
El inventario del puesto Yacanto se describe de la siguiente forma: “Así mismo dijeron los contadores haber pasado el puesto llamado Yacanto que está a cargo de Félix Vicente y en la misma conformidad habían tomado la razón siguiente:
Primeramente setecientas cuarenta yeguas de dos años para arriba con los padrillos correspondientes.
Doscientas ochenta y cuatro mulas de edad
Setenta y dos de dos años.
Ciento treita y dos caballos mansos
Veinte y cuatro potrillos y potrancas de año
Quince burros
Trece mulas mansas
Un mil diez y nueve bacas
Trescientas ovejas balncas
Así mismo tiene tiene el puesto dos corrales de puedra.”
El 3 de diciembre siguiente (1769) hizo la mensura de Yacanto, y dice el documento “se colocó al Juez en las casas del pueblo de Yacanto, el que dista 29 cuadras de las tierras de la merindad de Guaypulo, se midió al sur hasta completar una legua y media de latitud, de longitud, seis leguas y media, se dividen en tres puestos: SAN JOSÉ, ATUM PAMPA Y YACANTO, colocados en este orden de Este a Oeste. A los dos se les dio dos leguas y tres cuartos y diez correladas desde el extremo Naciente. A Yacanto se le asignó el resto, tres leguas y tres cuartos con 13 correladas.”
En el año 1772 compra San Ignacio y sus puestos (incluido Yacanto) Don José Antonio Ortiz del Valle.
Entre 1841 y 1842 se realiza la sucesión de María Gregoria Ortiz, hija de José Antonio Ortiz del Valle y viuda de Pedro Nuñez, dueño de la Estancia Santa Rosa, según consta en el docuento “Participación y adjudicación de Bienes de María Gregoria Ortiz - Legajo 138 - Expte 14” - Archivo Histórico de Córdoba.
El 14 de diciembre de 1861, doña Francisca Antonia Núñez (hija) y Doña Mercedes Prado Baños (nieta), ambas sucesoras de María Gregoria Ortiz venden a Aufiloquio Villagra, la Estancia yacanto, con una legua y media de frentepor tres leguas y media de fondo.
El casco de la Estancia, según cuenta doña Layda Alvarez de Villagra (única descendiente de la familia Villagra en la zona), se constituía de una hilera dehabitaciones con una galería en común hacia el poniente y sus paredes estaban pintadas de rosa. Siendo la principal actividad de la Estancia la cría de ganado bovino y ovino, se contrataba mano de obra a los que se les fue pagando con parcelas de campos. Este fue el primer modo en que fueron surgiendo las divisiones de la tierra con el consiguiente asentamiento de familias y la formación del poblado.
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